sábado, 24 de diciembre de 2016

The Walk

Me gusta porque en épocas navideñas empiezan a salir películas de las que me gustan, ya sean blockbusters o las que intentarán competir en los Oscar.

The Walk es claro ejemplo de esto, una película rodada por Robert Zemeckis y que nos narra la historia de Phllipe Petit, un funambulista francés que hizo historia por cruzar mediante un cable la distancia que separaba a las torres gemelas.

La principal duda que tenía sobre la película era si conseguiría soportar un metraje de casi dos horas con una historia a priori tan sencilla, y si no se haría demasiado pesado el verle cruzar el espacio entre las torres. Y debo decir que todo el tramo previo a cruzar me parece realmente bueno, una historia sobre un personaje con un sueño y la gente que le rodea para ayudarle a cumplirlo. Es un tramo largo, que ocupa casi toda la película y que se pasa volando.
La mezcla de inocencia con una meta imposible hace que enganches con el personaje, un personaje al que vemos crecer e ir como una flecha a cumplir su sueño.

Los personajes están muy bien tratados, y aunque apenas haya un puñado con verdadero papel en la película están todos estupendos. Como no podía ser de otro modo Gordon Lewitt sobresale, transmitiendo lo que quiere y cuando quiere y componiendo un personaje tridimensional muy interesante.

En cuanto a ritmo, la película no se hace aburrida en ningún momento, deteniéndose lo justo en cada apartado de la vida del protagonista y convirtiéndose poco a poco en una película similar a las de atracos.

Los efectos visuales están a una altura muy alta, la recreación tanto de Nueva York como de Paris son magníficas, pero es en las vistas desde lo alto de la torre y al paseo por parte del protagonista cuando se sale en lo visual. Y la música está genial en todo momento, con un Silvestri que demuestra que sigue en forma.

Hasta aquí todo bien. Pero hay un pero.

El final. Todo el tramo que se supone debería ser espectacular y dejarte boquiabierto mientras el protagonista cruza y ves toda la ciudad a sus pies se me ha hecho pesado y largo. Y que el clímax de una película sea lo más flojo de la misma acaba por dejarte un sabor de boca peor que cuando sucede al contrario. Y es una pena, porque una hora y media de la película me parecen excelentes, y justo cuando echa el resto en lo visual es cuando menos me gusta.

En fin, que en conjunto sigue saliendo una película notable, homenaje tanto al personaje como al edificio a la que le falta poco para acabar de redondearse. Lástima.

Valoración Personal: 8.