viernes, 4 de agosto de 2017

Ozark T1

Hoy os traigo una serie que entró en Netflix sin hacer ruido, una más para muchos, pero que tiene suficientes valores como para valer la pena acercarse a ella. Hoy os traigo Ozark.

La serie nos cuenta la historia de una familia en la que el padre se dedica a la asesoría financiera, un trabajo aparentemente normal hasta que vemos (primer capítulo) que la mayoría de sus ingresos provienen de blanquear dinero para un cártel de la droga mejicano. Hasta aquí podría parecer normal (para ser una serie), pero las cosas se complican cuando el cartel descubre que el socio del protagonista ha estado robando, momento en el que él, para salvar la vida, propone un trato al cártel: irá a los Ozark (una zona americana) para blanquear mucho más dinero y más rápido.

Éste es el punto de partida del primer capítulo, pero hay muchas más cosas en la serie que ver si consigue blanquear lo suficiente para que no lo maten. Tendremos los problemas familiares, las particularidades de la zona a la que va, enfrentamientos con algunos pueblerinos y, como no, sus dificultades para cumplir lo prometido.

La serie bebe mucho de dos productos bastante notorios: Narcos y Breaking Bad. Ambas alrededor del mundo de la droga, aunque quiere parecerse más a la segunda, por tener un personaje aparentemente bueno que está haciendo cosas no tan buenas por su familia.

Reconozco que ésta primera temporada no impacta tanto como lo hicieron las dos series anteriores, pero estamos hablando de apenas diez capítulos comparados con series más longevas. Así, a poco que la cuiden pueden acabar teniendo un producto-reclamo para Netflix.

La ambientación también es peculiar, en una zona llena de lagos, con poca gente viviendo y gente que parece estar apalancada más que viviendo allí. Una especie de paletos americanos de la américa profunda (algunos de ellos). Casi puedes sentir la humedad.

Los personajes son el gran reclamo de la serie más allá de su trama y lo bien desarrollada que está. Todos tienen metas y personalidades propias, desde la mujer del protagonista (que le ponía los cuernos) hasta el agente del FBI que les persigue (desesperado por obtener resultados y capaz de hacer bastantes cosas cuestionables). Son personajes muy bien construidos, que se comportan de forma muy natural y que dan color a la serie. Posiblemente el número y variedad de los mismos sorprende bastante (por encima de la decena), y más por el tiempo que tienen en pantalla.

Pero éste tipo de series no serían nada sin un protagonista potente, en éste caso el peso cae sobre Jason Bateman, un tipo acostumbrado a los papeles de comedia y que hace de padre un tanto apocado. Creo que en ésta temporada funciona mejor gracias al guion que a su interpretación, ya que aunque el actor tenga carisma, queda lejos de esos monstruos que protagonizan las dos series de referencia (Narcos y Breaking Bad). Creo que le falta recorrido, así que ya veremos en el futuro.

Acabo diciendo que la serie tiene un ritmo un tanto lento, pero en ningún momento llega a hacerse aburrida: las cosas siguen un desarrollo bastante lógico, y no os preocupéis que las cosas irán sucediendo.

Una muy buena serie, una serie con recorrido a poco que la dejen crecer y que sigue justificando el pagar la suscripción a Netflix. Producto de calidad.


Valoración Media Imdb: 8,58.